Corrientes: hackearon la cuenta de un abogado para estafar a sus contactos
“¿Hola, ¿cómo vas? Necesito un gran favor de vos”, así arranca la charla del estafador con los contactos de la cuenta. Este modus operandi no sólo se da a través de Instagram sino también por WhatsApp, la red predilecta de los delincuentes.
Los hackers se metieron en la cuenta de Instagram del abogado Marcelo Midón, le cambiaron la contraseña y comenzaron a comunicarse con todos sus seguidores.
“Che, vos conoces alguien que esté comprando dólares en efectivo cara grande. Quiero vender 5.300 y necesito los pesos por transferencia, depósito a un CBU o alguien que maneje criptomoneda bitcoin que me pueda hacer un cambio”.
Rápidamente, los contactos se comunicaron con el letrado para confirmar que se trataba de él o era una estafa. “Han enviado a todas las personas que tengo de contacto. Son estafadores Supe de varias personas que fueron víctimas con esta modalidad”, dijo Midón en Sudamericana.
Los ladrones ofrecen comprar dólares. La víctima deposita los pesos en una cuenta, pero los dólares, a los que se comprometen a entregar en persona, nunca aparecen.
El delito informático explotó con la pandemia, con el crecimiento de las interacciones digitales, pero hay modo de evitarlo.
Los hackers se metieron en la cuenta de Instagram del abogado Marcelo Midón, le cambiaron la contraseña y comenzaron a comunicarse con todos sus seguidores.
“Che, vos conoces alguien que esté comprando dólares en efectivo cara grande. Quiero vender 5.300 y necesito los pesos por transferencia, depósito a un CBU o alguien que maneje criptomoneda bitcoin que me pueda hacer un cambio”.
Rápidamente, los contactos se comunicaron con el letrado para confirmar que se trataba de él o era una estafa. “Han enviado a todas las personas que tengo de contacto. Son estafadores Supe de varias personas que fueron víctimas con esta modalidad”, dijo Midón en Sudamericana.
Los ladrones ofrecen comprar dólares. La víctima deposita los pesos en una cuenta, pero los dólares, a los que se comprometen a entregar en persona, nunca aparecen.
El delito informático explotó con la pandemia, con el crecimiento de las interacciones digitales, pero hay modo de evitarlo.