Ni el calor ni la pandemia pudieron con el chamamé, Patrimonio de la Humanidad
Si a mí me hubieran dicho que esa a la que le dicen "nuestra morena de Itatí", "nuestra morena chamamecera", que esa a la que hablan con una sensualidad de baile tropical es la Virgen María, no lo hubiera creído. Pero así pasa, así va a pasar apenas empiece la Fiesta Nacional del Chamamé, en Corrientes. Pero falta un rato, primero hay que llegar.
Desde aeroparque, en Buenos Aires, digo que no estaré en Corrientes hasta que vea la primera palabra en guaraní. Pero la veo rápido: desde la combi que nos fue a buscar al aeropuerto, en un cartel. Dice "hetereí". Google lo aclara rápido: "demasiado rico, delicioso". Lo tomo como un buen augurio.
Y no viene mal un buen augurio: se puede sospechar que este viernes de calor extremo no es el mejor día para inaugurar la Fiesta Nacional de Chamamé. Menos si hay -como hubo- casi 140.000 casos positivos de coronavirus. Pero acá estamos, todo listo y ansiedad en la capital provincial y en el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola.
Alegría. El público con y sin protocolos en la Fiesta Nacional del Chamamé, en Corrientes. Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
Todo listo son los músicos y los bailarines, pero también los expendedores de alcohol y los agentes que regalan botellitas de repelente y (más) alcohol. La ansiedad es por el festejo que se viene conteniendo: en diciembre de 2020 el chamamé fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pero había pandemia.
Y aunque acá se celebró igual -"salimos desde los cuatro puntos de la ciudad, bailamos en la costanera, tengo videos", cuenta el chofer cuando vamos hacia el anfiteatro- en enero de 2021 no hubo Fiesta del Chamamé y el grito grande de campeones se quedó en las gargantas.
Un desquite con bajas: por el coronavirus algunos artistas tuvieron que cancelar y no puedo venir el ministro de Cultura, Tristán Bauer, por contacto estrecho (está bien). Un desquite con barbijos y con aforo: la capacidad del anfiteatro se redujo a la mitad, 6.000 en lugar de 12.000. Pero este viernes los visitantes serán unos 3.500. Se nota.
Juventud y trajes típicos. En la inauguración de la Fiesta Nacional del Chamamé. Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
Se nota y mucho la garra para darle para adelante aunque, a la hora de arrancar, esos asientos donde la gente solía apiñarse están más bien vacíos. Igual la voz de la locutora Myriam Fleitas se alza y llama: "31ª la Fiesta Nacional del Chamamé, 17ª del Mercosur", anuncia, casi en un grito. Y... "¡Primera de la Humanidad". Aplausos, sonrisas. Un poco de emoción, claro.
Acá la gente dice que aunque el termómetro no baja de 30, hay una brisa. Así que todo bien con la ropa de gaucho que visten algunos. Fleitas hace el primer llamado de la noche a esta descontracturada "virgencita chamamecera" y prepara su entrada, la de la Virgen.
Que no viene sola. La trae, a caballo casi hasta el escenario, Alfredo Ellero, un hombre de 77 años que pasó 25 llevando la imagen por los caminos del país. "¡VIrgen peregrina!", gritan desde el escenario: Entonces, rodeado de cámaras y saludos, como una estrella de rock, Ellero baja del caballo serio, con la Virgen en brazos, y acá queda la figura, a un costado del parlante, lista para los diez días de chamamé corrido.
A caballo. Alfredo Ellero llega con la Virgen de Itatí a la Fiesta Nacional del Chamamé, en Corrientes. Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
Con la Virgen subieron también soldados, con una bandera celeste y blanca que tiene estampada la silueta de las Islas Malvinas. "Se cumplen 40 años de su gesta", recordará el locutor, Gustavo Altamirano. No va a faltar -en un rato, de la voz de uno de los músicos- un "viva la Patria, carajo".
Homenaje a Julián Zini. En el escenario se cantó para el "cura chamamecero". Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
"Se siente en el ambiente la bendición", predica Fleitas. "Aquí suplicamos por salud, por trabajo. ¡Gracias, Virgen chamamecera!".
Alegría. El público con y sin protocolos en la Fiesta Nacional del Chamamé, en Corrientes. Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
Todo listo son los músicos y los bailarines, pero también los expendedores de alcohol y los agentes que regalan botellitas de repelente y (más) alcohol. La ansiedad es por el festejo que se viene conteniendo: en diciembre de 2020 el chamamé fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pero había pandemia.
Y aunque acá se celebró igual -"salimos desde los cuatro puntos de la ciudad, bailamos en la costanera, tengo videos", cuenta el chofer cuando vamos hacia el anfiteatro- en enero de 2021 no hubo Fiesta del Chamamé y el grito grande de campeones se quedó en las gargantas.
Un desquite con bajas: por el coronavirus algunos artistas tuvieron que cancelar y no puedo venir el ministro de Cultura, Tristán Bauer, por contacto estrecho (está bien). Un desquite con barbijos y con aforo: la capacidad del anfiteatro se redujo a la mitad, 6.000 en lugar de 12.000. Pero este viernes los visitantes serán unos 3.500. Se nota.
Juventud y trajes típicos. En la inauguración de la Fiesta Nacional del Chamamé. Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
Se nota y mucho la garra para darle para adelante aunque, a la hora de arrancar, esos asientos donde la gente solía apiñarse están más bien vacíos. Igual la voz de la locutora Myriam Fleitas se alza y llama: "31ª la Fiesta Nacional del Chamamé, 17ª del Mercosur", anuncia, casi en un grito. Y... "¡Primera de la Humanidad". Aplausos, sonrisas. Un poco de emoción, claro.
Acá la gente dice que aunque el termómetro no baja de 30, hay una brisa. Así que todo bien con la ropa de gaucho que visten algunos. Fleitas hace el primer llamado de la noche a esta descontracturada "virgencita chamamecera" y prepara su entrada, la de la Virgen.
Que no viene sola. La trae, a caballo casi hasta el escenario, Alfredo Ellero, un hombre de 77 años que pasó 25 llevando la imagen por los caminos del país. "¡VIrgen peregrina!", gritan desde el escenario: Entonces, rodeado de cámaras y saludos, como una estrella de rock, Ellero baja del caballo serio, con la Virgen en brazos, y acá queda la figura, a un costado del parlante, lista para los diez días de chamamé corrido.
A caballo. Alfredo Ellero llega con la Virgen de Itatí a la Fiesta Nacional del Chamamé, en Corrientes. Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
Con la Virgen subieron también soldados, con una bandera celeste y blanca que tiene estampada la silueta de las Islas Malvinas. "Se cumplen 40 años de su gesta", recordará el locutor, Gustavo Altamirano. No va a faltar -en un rato, de la voz de uno de los músicos- un "viva la Patria, carajo".
Homenaje a Julián Zini. En el escenario se cantó para el "cura chamamecero". Foto Zulma Ruiz Cuevas/Instituto de Cultura de Corrientes
"Se siente en el ambiente la bendición", predica Fleitas. "Aquí suplicamos por salud, por trabajo. ¡Gracias, Virgen chamamecera!".